Golf y Gerencia, En La Misma Dirección

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Golf y Gerencia, En La Misma Dirección

Por: Carlos Gaitán. Especialista en marketing.

Los deportes en general y el golf en particular, puede ser propicio para aprender una lección excelente de gerencia y gestión.

Algunos estudios confirmaron que las compañías, cuyos directivos dominan el apasionante juego del golf, obtienen mejores resultados en la bolsa de valores y desde luego en las acciones de gerencia, Además, los ejecutivos frente a la gerencia que se mueven en ese círculo, tienen la posibilidad de iniciar contactos y acuerdos comerciales dialogando en un ámbito distendido acerca de aspectos profesionales.

Esto también puede aplicarse para los odontólogos, pero lo más importante son los réditos adicionales que se obtienen, los que van desde la posibilidad de aplicar ciertas capacidades estratégicas del golf a la gestión empresarial de la gerencia, hasta la supuesta mejor preparación psicológica de los altos directivos en la gerencia.

Hay un gran crecimiento que se viene dando en la práctica del mencionado deporte, en lo que al top managment se refiere.

Hace algunos años, ciertas firmas obligaban a quienes estaban en cargos jerárquicos a practicarlo, pero eso ya no sucede, excepto en algunas compañías americanas o inglesas, que quizá lo sigan imponiendo por una cuestión cultural.

Hoy es un proceso individual y la mayoría sabe bien qué créditos le puede traer, además de las ventajas lógicas, lúdico – recreativas, de salud física.

Un reciente estudio de la Universidad Camilo José Cela de España, revela que, en los últimos tres años, las compañías cotizantes en la bolsa de Madrid, cuya parte de gerencia y directivos practican el golf, obtienen mejores resultados en los negocios.

Asimismo, hay teorías que indican que el proceso de un golfista tratando de superar su nivel de juego, es sistemáticamente idéntico al de un manager preocupado por controlar y mejorar el «performance» de su compañía, esto brinda una ventaja competitiva a la hora de la gestión de la gerencia y la administración.

Tras una nota publicada por la revista Golf Digest, con los hándicaps de la parte de gerencia de las corporaciones americanas más importantes, se llevó a cabo una investigación para encontrar la relación existente entre los rendimientos deportivos de estos empresarios con el desempeño de sus compañías. Allí se descubrió que, en los tres años previos, las firmas que habían generado mejores retornos totales a sus accionistas, habían sido conocidas por líderes con desventajas más bajas.

El golf es un deporte mental, que permite desarrollar de manera potente y eficaz la capacidad de previsualizar, para templar los nervios y mantener una buena comunicación con el grupo en el que se juega.

El golf es un deporte mental, que permite desarrollar de manera potente y eficaz la capacidad de previsualizar, para templar los nervios y mantener una buena comunicación con el grupo en el que se juega. El proceso de decidir es similar al que se utiliza en una empresa.

Los músculos, articulaciones y otros ejecutores del “swing” no hablan, se sabe que es imposible mandar todas las instrucciones que parten del cerebro al resto del cuerpo en tiempo real, dado que todo sucede demasiado rápido y generalmente todas la instrucciones que enviamos, no son comprendidas cuando llegan, desvirtuando aquella creencia popular que dice que nuestras manos reciben órdenes de la mente, ya que ningún sistema complejo puede funcionar efectivamente, basado en órdenes de arriba hacia abajo.

Se puede observar que esto no es diferente a lo que sucede en las corporaciones, en las que muchos planes desarrollados por lo más alto de la pirámide ejecutiva, son realmente difíciles de implementar en el resto de las jerarquías, por las mismas razones que en el golf. Los operadores del nivel más bajo deben interpretar el lenguaje de la estrategia en un contexto abstracto y debido a que ésta fue formulada en los niveles superiores del sistema, debe atravesar una lenta transición para ser asimilada y llevada a cabo en el resto de los puestos, tal como ocurre con la automatización y fijación de los movimientos del «balanceo» del golf.

Se pueden establecer similitudes, ejemplos prácticos y claros entre el deporte en cuestión y el buen funcionamiento de una empresa y su gerencia, al tratarse en ambos casos de disciplinas en las que se persigue establecer una mejoría permanente y continua de un complejo sistema (el organismo humano), poniendo el foco en la atención y practicando rutinas disciplinarias.

El golf ofrece la primera experiencia en cuanto a dificultades de cambio organizacional demostrando el enorme vacío existente entre buenas ideas y acciones efectivas, y brinda a quienes lo juegan un ejemplo de la sutil relación entre disciplina y libertad.

El golf ofrece la primera experiencia en cuanto a dificultades de cambio organizacional demostrando el enorme vacío existente entre buenas ideas y acciones efectivas, y brinda a quienes lo juegan un ejemplo de la sutil relación entre disciplina y libertad. Queda demostrado en un dilema básico, la utilidad de practicarlo sin un “feedback” oportuno.

No cabe dudas de que como «un sistema complejo», una empresa opera en una escala más larga en su tiempo y espacio que un golfista aficionado, pero este deporte es uno de los que más enseña sobre el pensamiento sistemático y ayuda a entender los riesgos de la causa y el efecto al hacer modificaciones en un sistema complejo y de las serias dificultades que se presentan al momento de implementarlas.

Una analogía sin fisuras Según la universidad José Camilo Cela hay un marcado paralelo entre las habilidades que requieren ciertas máximas del golf y las que demandan la gerencia y gestión empresarial.

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